Arriba

“Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel,
subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó,
descendió a la fortaleza.   Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle
de Refaim.   Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los
filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve,
porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.   Y vino David a Baal-
perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos
delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel
lugar Baal-perazim.   Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los

quemaron”. 2ª. Samuel 5:17-21.
El tiempo del relato

Comienzo de la monarquia hebrea, el famoso largo y convulsionado tiempo de
los reyes, luego de Saúl, el primer rey, accedió al trono, David el gran pastor,
y quien fuera con el paso de los años considerado como el rey mas amado de
la toda la nación, “el dulce cantor de Israel”, el rey antitipo de Jesucristo, el
gran guerrero. Los primeros años de la monarquía hebrea (con Saúl, David y
Salomón) fueron los años de mayor esplendor y mayor gloria para la nación
de Israel.

¡Los Filisteos contra ti¡

Esta frase fue dicha por Dalila a Sansón poco antes que este fuera entregado
en sus manos (Jueces 16:20) la cual refleja claramente que, tanto en los días
de los reyes, como de los jueces, los filisteos fueron los grandes enemigos de
Israel. Ellos eran descendientes de Filisitim (Génesis 10:13-14) eran una
nación guerrera. En los tiempos de los patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob, ya
existía esa adversión contra los siervos del Señor, y pelearon contra ellos por
los pozos de agua (Génesis 21:25-34, 26:1-28). Saúl, David y la gran mayoria
de los jueces pelearon contra ellos, fue David quien los sometió (2ª. Samuel
5:25) y en los dias de Salomón eran tributarios (1ª. Reyes 4:21).
Enseguida que David accedió al trono ellos se unieron para ir en contra del
joven rey, este inmediatamente se fue a la fortaleza, David clamó a Jehová
pues la batalla era inevitable, “¿iré contra los filisteos?¿los entregarás en mis
manos?” y Dios respondió con una frase que es vital para todos los siervos de

pelean sus grandes batallas “ve, por que ciertamente entregaré a los filisteos
en tus manos”.
La escritura dice que la batalla fue intensa, cruel, larga, pero Dios le dio una
gran victoria al rey quien nombró al lugar de la batalla Baal-perazim (“el
Señor que quebranta”).

La batalla es inevitable pero la victoria es segura

Todo cristiano debe estar totalmente consciente que tiene una lucha genuina
con el mal y enfrenta un conflicto espiritual con el diablo y su ejército de
demonios. La única forma para el creyente de vencer es usando las armas
espirituales que Dios nos ha concedido (Mateo 17:14-21, 2°. Corintios 10:4,
Efesios 6:11, 2°. Timoteo 4:7, 1°. Pedro 2:11).
En la actualidad un sector importante de la iglesia cristiana desconoce en su
esencia lo que es la guerra espiritual y cómo debe pelearse, y muchos han
convertido el evangelio en religion divertida y banal. Existe una pugna fuerte,
una lucha de vida o muerte contra el diablo, en este guerra no se da ni se pide
tregua. La falsa perspectiva neo pentecostal del evangelio provoca que
muchos miles de creyentes lleguen a la iglesia, atraídos por un falso evangelio
de diversión, por una irresistible tentación al placer y la diversión “pague y
diviértase” parece ser el slogan de miles de denominaciones.
Del relato de 1ª. Samuel 5 extraemos muy imprtantes lecciones para nostros
1- Apenas David fue ungido como rey los filispetos le declararon la
guerra. Todos los creyentes tenemos la unción del Santo (1ª. Juan
2:20) y por lo tanto desde que iniciamos esta carrera espiritual, el diablo
nos ha declarado la guerra (1ª. Pedro 5:8), es decir la batalla es
inevitable.
2- David al saber de esta pugna se fue enseguida a la fortaleza, es decir
cada cristiano debe estar en la linea de batalla (Samuel 17:48),
debemos fortalecernos en el Señor y el poder de su fuerza (Efesios
6:10).
3- Antes de iniciar la batalla el rey David clamó a Dios, el creyente
batallador debe clamar a Dios, pues sin la oración en el espíritu no hay
victoria (Mateo 7:7, 1ª. Tesalonicenses 5:17, 2ª. Corintios 10:4).
4- David fue a la guerra con la convicción de la victoria, el Señor nos a
dado el triunfo total, es decir la victoria es total y está asegurada
(Marcos 16:17-18, Lucas 10:19, Romanos 8:37).

5- El joven rey al lograr la victoria, denominó el lugar de la batalla con un
nombre que daba el crédito al Dios del cielo, todo creyente que vive en
victoria debe reconocer que solo es por la gracia, la misercordia y el
poder del Señor (Salmo 115:1, Mateo 4:10, 1ª. Corintios 15:10).

Culminación

Hoy el tema de la guerra espiritual ha sido muchas veces mal presentado y
desvirtuado por los movimientos neo pentecostales, pero la guerra espiritual es
una realidad, es en resumen la gran lucha que libra el cristiano en contra del
diablo y sus esbirrros tal como Pablo lo enseña; “Porque no tenemos lucha
contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra
los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12. Esta es una batalla de fe, será
muy fuerte y dolorosa pero al final la victoria siempre será de la iglesia del del
Señor Jesucfristo; “…sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella” Mateo 16:18.

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